SOUK

El punto de auge tiene lugar durante los cuatro días de mercado. Los cueros, las chilabas, el incienso, el sándalo, el té de menta, las especias y la mezcla de voces del souk inundan de color, aroma y melodía las calles de la “villa vieja”, cubiertas de coloridas telas.


Los mostradores del mercado están cubiertos por una gran variedad de productos (artesanía, repostería, productos regionales alentejanos, música, arte, tejidos) procedentes de los destinos más dispares (Marruecos, Túnez, Egipto, España y, por supuesto, el Alentejo).
 

La compra, por su parte, siempre está asociada al ritual árabe de regatear hasta conseguir un buen precio. Aquí y allí hay puntos de animación espontánea: una bailarina, un poeta o un cantante. En un espacio improvisado, allí en lo más alto, destaca el rincón reservado a la oración.


El mercado callejero es la atracción con más encanto del festival, ya que no se escenifica una recreación histórica con personajes y figurantes, sino que se vive el presente de cualquier mercado árabe de hoy, con artesanos, comerciantes y personas reales.